En México son conocidos estos esquemas de disposición:
Incineración. Combustión que reduce en 75 por ciento el peso y en 90 por ciento el volumen de residuos, según el especialista de la Universidad Complutense de Madrid, Arturo Romero Salvador, en su estudio Incineración de residuos sólidos urbanos. Esto lo hacen en varios países, ante el agotamiento de rellenos sanitarios, pero lo rechazan organismos internacionales como GAIA, por emitir contaminantes.
Co-procesamiento. Combustión (sobre todo llantas) en empresas cementeras, con hornos que operan a 850 grados centígrados. Este método es inaceptable para organizaciones como el Centro de Diagnóstico y Alternativas para Afectados por Tóxicos, CEDAAT, pues lo consideran causante de daños a la salud.
Depósito en rellenos sanitarios o tiraderos. Predomina en ciudades como el Distrito Federal, con el “Bordo Poniente”, casi agotado, pero aún vigente.
Reciclaje. Existen los programas limpios, por cuya implementación luchan organizaciones civiles. Argumentan que ciudades como Buenos Aires, Argentina; Syracuse, Nueva York y San Francisco, Estados Unidos, hacen manejo limpio de basura. No obstante, los servidores públicos en México resaltan que es un proceso a largo plazo, por las tareas que deben planear y por los altos costos que demanda.
Depósito en rellenos sanitarios o tiraderos. Predomina en ciudades como el Distrito Federal, con el “Bordo Poniente”, casi agotado, pero aún vigente. El más conocido y del que hablaremos a continuación.
Recolección de residuos sólidos no peligrosos
Un aspecto fundamental ligado a la generación de residuos sólidos es indudablemente la recolección de los mismos. Regularmente, las autoridades son las encargadas de efectuar la recolección de los residuos en cada uno de los puntos donde se generan. Estas entidades, además, se encargan del servicio de transferencia, el tratamiento y la disposición. La transferencia tiene como propósito reducir el número de viajes para llevar los residuos sólidos al lugar de tratamiento o disposición que se localiza, por lo general, fuera de la ciudad. Cuando las zonas de transferencia se ubican dentro de la ciudad se deben incorporar medidas que controlen el impacto ecológico. Esto se logra instalando sistemas de captación de polvos, lavadores de malos olores, sistemas de control de ruidos, fumigación periódica y un diseño arquitectónico adecuado para evitar tanto el congestionamiento de tránsito como el deterioro de la imagen urbana (Jiménez, 2001).
En México el servicio de recolección se realiza según la localidad: en el caso del Distrito Federal se da por medio de las delegaciones y en la provincia, por medio de los municipios. Las organizaciones encargadas de normar y supervisar todo el proceso son la Secretaría de Salud (SSA) y la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT).

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